La Asamblea recomienda a los Estados miembros del Consejo de Europa en términos generales:
Clasifican los campos electromagnéticos generados por móviles y wifis en la categoría «2B», es decir, posibles cancerígenos, lanzando una «alerta generalizada» a escala internacional.
Advierten del «posible» riesgo de cáncer cerebral en quienes están expuestos a radiaciones electromagnéticas provenientes de los teléfonos móviles a diario y tecnologías similares. La OMS y la IARC, tomando todas las precauciones verbales y científicas de rigor, alertan de que los teléfonos móviles generan campos electromagnéticos que tienen efectos cancerígenos.
La ICEMS en su Resolución de Benevento (2006) y en la Resolución de Venecia (junio de 2008), ha manifestado su preocupación por los efectos de la exposición a campos electromagnéticos en la salud humana. Dicha organización, formada por científicos, médicos e ingenieros de todo el mundo, ha confirmado "la existencia de efectos no térmicos de los campos electromagnéticos sobre la materia viva, que parecen ocurrir en todos los niveles de la investigación de la epidemiológica hasta la molecular". "Nosotros, que estamos a la vanguardia de esta investigación, deseamos fomentar un enfoque ético en el establecimiento de las normas de exposición que protejan la salud de todos, incluyendo a aquellos que son más vulnerables". "Las nuevas normas deben ser desarrolladas de forma que tengan en cuenta diferentes condiciones fisiológicas, por ejemplo, el embarazo, recién nacidos, niños y ancianos."
La Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria del Parlamento Europeo expresó en 2008 su preocupación por los resultados del Informe Bioinitiative (2007) que explicaba con detalle los efectos negativos de los campos electromagnéticos en la salud e insistió en la necesidad de poner en práctica el principio de precaución.
Basándose en el Informe Bioinitiative, la Agencia Europea del Medio Ambiente recomendó en septiembre de 2007 a los 27 estados miembro la introducción de leyes que protejan al público general de los campos electromagnéticos de forma más efectiva. En abril de 2009 el Parlamento Europeo pidió una mayor financiación para nuevos estudios sobre los efectos a largo plazo de la exposición a campos electromagnéticos. En septiembre de 2009 el director de dicha Agencia señaló que la evidencia de riesgos potenciales es lo suficientemente fuerte como para justificar medidas encaminadas a reducir la exposición de los ciudadanos a campos electromagnéticos de radiofrecuencia , e insistió en que los límites actuales de exposición tenían que ser reconsiderados.